miércoles, 30 de marzo de 2011

El primer procesador de plástico para ordenadores

Dos acontecimientos recientes—un procesador de plástico y la memoria impresa—demuestran que la informática no tiene por qué basarse en el silicio rígido.

Es posible que el silicio sea la base de todos los ordenadores nuestro alrededor, pero la rígida inflexibilidad de este semiconductor implica que no puede abarcarlo todo. El primer procesador de ordenador y los primeros chips de memoria fabricados con semiconductores plásticos sugieren que, en un futuro, no habrá nada fuera del alcance de la potencia de los ordenadores.

Un equipo de investigadores europeos utilizó 4000 transistores de plástico, u orgánicos, para crear el microprocesador de plástico, que mide aproximadamente dos centímetros cuadrados y está construido sobre una lámina de plástico flexible. "En comparación con el uso de silicio, esto tiene la ventaja de un precio más bajo y de poder ser flexible," señala Jan Genoe del centro de nanotecnología IMEC en Lovaina, Bélgica. Genoe y otros colaboradores del IMEC trabajaron con investigadores de la organización de investigación TNO y la empresa de pantallas Polymer Vision, ambas con sede en los Países Bajos.

Hasta el momento, el procesador puede sólo puede ejecutar un programa simple de 16 instrucciones. Los comandos están grabados sobre un segundo papel con circuitos de plástico que se puede conectar al procesador para "cargar" el programa. Esto permite al procesador calcular un promedio corriente de una señal entrante, algo que un chip que participe en el procesamiento una señal de un sensor podría hacer, indica Genoe. El chip funciona a una velocidad de seis hertz—del orden de un millón de veces más lento que un ordenador de escritorio moderno, y sólo puede procesar la información en bloques de ocho bits como máximo, frente a los 128 bits de los procesadores de ordenador actuales.

Los transistores orgánicos ya se han utilizado en algunos indicadores LED y etiquetas RFID, pero aún no han sido utilizado para fabricar un procesador de ningún tipo. El microprocesador en cuestión fue presentado en la conferencia ISSCC que tuvo lugar en San José, California, el mes pasado.

La fabricación del procesador empieza con una hoja de plástico flexible de 25 micrómetros de ancho, "como lo que podría usar para envolver su almuerzo", indica Genoe. A continuación, se deposita una capa de electrodos de oro en la parte superior, seguida de una capa aislante de plástico, otra capa de electrodos de oro y los semiconductores de plástico que forman el procesador de 4.000 transistores. Los transistores se fabricaron haciendo girar una película de plástico para extender una gota de líquido orgánico en una capa fina y uniforme. Cuando la película se calienta suavemente el líquido se convierte en pentaceno sólido, un semiconductor orgánico de uso común. Por último, las diferentes capas fueron grabadas usando fotolitografía para obtener el patrón final para los transistores.

En el futuro, los procesadores podrían ser más baratos mediante la impresión de los componentes orgánicos como si fueran tinta, señala Genoe. "Hay varios grupos de investigación que trabajan en la impresión rollo a rollo u hoja a hoja", comenta Genoe, "pero todavía se requieren algunos avances para producir pequeños transistores orgánicos que no se tambaleen", es decir, físicamente irregulares. Hasta el momento, los mejores métodos de impresión a escala de laboratorio sólo permiten producir transistores fiables en la escala de las decenas de micrómetros, indica él.

La creación de un procesador a partir de transistores de plástico fue un reto, porque a diferencia de los fabricados de cristales de silicio ordenados, no se puede confiar en que cada uno se comporte como los otros. Cada transistor de plástico se comporta de forma ligeramente diferente, ya que están constituidos por una colección de cristales amorfos de pentaceno entrelazados. "Nunca nos encontraremos con dos iguales", afirma Geneo. "Tuvimos que estudiar y simular la variabilidad para elaborar el diseño con la mayor probabilidad de comportarse correctamente".

El equipo tuvo éxito, pero eso no significa que el escenario esté preparado para que los procesadores de plástico desplacen a los de silicio en los ordenadores de los consumidores. "Los materiales orgánicos limitan fundamentalmente la velocidad de operación", explica Genoe. Se espera que los procesadores de plásticos aparezcan en los lugares donde el silicio se ve impedido por su coste o por su inflexibilidad física. El menor coste de los materiales orgánicos utilizados en comparación con el silicio convencional debe hacer el enfoque de plástico alrededor de 10 veces más barato.

"Se puede imaginar un sensor orgánico de gas envuelto alrededor de un tubo de gas que informe sobre las fugas con un microprocesador flexible para eliminar el ruido de la señal", indica Genoe. La electrónica de plástico también podría permitir el desarrollo de pantallas interactivas desechables que se integrarían en el embalaje, por ejemplo, de los productos de alimentación, continua Genoe. "Sería posible que pudiéramos pulsar un botón para que se sumaran las calorías de las galletas que hemos comido", explica Genoe.

Sin embargo, estas aplicaciones requerirán algo más que procesadores de plástico, afirma Wei Zhang, quien trabaja en dispositivos electrónicos orgánicos en la Universidad de Minnesota. En la misma conferencia donde se dio a conocer el procesador orgánico, Zhang y sus colegas presentaron la primera memoria orgánica impresa de un tipo conocido como DRAM, que opera junto con el procesador en la mayoría de ordenadores para el almacenamiento de datos a corto plazo. La matriz de memoria de 24 milímetros cuadrados, fue fabricada mediante la acumulación de varias capas de "tinta" de materia orgánica saliente de una boquilla parecida a la de un aerosol. Ésta puede almacenar 64 bits de información.

Los dispositivos de memoria impresa anteriores han sido no volátiles lo que que significa que guardaban los datos incluso cuando se desconectaba la corriente y no es adecuado para el almacenamiento a corto plazo que implica la frecuente escritura, lectura y reescritura, afirma Zhang. El grupo de Minnesota fue capaz de imprimir DRAM porque ideó un tipo de transistores orgánicos impresos que utiliza un gel rico en iones para el material aislante que separa los electrodos.

Los iones del interior permiten que la capa de gel almacene más carga que un aislante convencional de iones libres. Esto aborda dos problemas que han limitado el desarrollo de la memoria orgánica. La capacidad de carga de almacenamiento de el gel reduce la energía necesaria para operar el transistor y la memoria construida con él; también permite a los niveles de carga utilizados para representar los 1 y los 0 en la memoria ser muy distintos y persistir durante un minuto sin requerir refrescar la memoria.

La DRAM orgánica impresa podría ser utilizada para el almacenamiento a corto plazo de los marcos de imágenes en pantallas que actualmente están siendo producidas con LEDs orgánicos impresos, indica Zhang. Ello permitiría que más dispositivos se fabricaran usando los métodos de impresión y eliminar algunos componentes de silicio, reduciendo los costes.

Encontrar una manera de combinar los microprocesadores orgánicos y la memoria orgánica podría reducir aún más los precios, aunque Zhang aclara que los dos todavía no están listos para conectarse. "Estos esfuerzos son técnicas nuevas, por lo que no podemos garantizar que serán construidos ni que funcionaran juntos", afirma Zhang. "Sin embargo, en el futuro, tendría sentido."

Fuente: Technology Review

sábado, 26 de marzo de 2011

Descubren cómo mantener intacto el ADN

Un equipo de investigadores de la Universidad de Rochester señala haber descubierto el mecanismo natural por el que la replicación del ADN corrige los errores genéticos. Los científicos esperan que este descubrimiento propicie la aparición de medicamentos que potencien dicho mecanismo, con el fin de proteger mayores proporciones de ADN a lo largo del tiempo. Esta protección genética artificial ralentizaría el envejecimiento y permitiría erradicar enfermedades relacionadas con él, asegurando “vidas más sanas y duraderas”. El medicamento podría estar listo en 25 años, señalan los investigadores.

El ADN contiene todas las instrucciones genéticas que nos constituyen, y el mantenimiento o no de su integridad a lo largo de la vida es una parte clave, aunque muy compleja, del proceso de envejecimiento.

Recientemente, científicos de la Universidad de Rochester, en Estados Unidos, han descubierto un mecanismo natural de preservación del ADN, lo que abriría la posibilidad de desarrollar intervenciones para mejorar la preservación de la información genética.

Dichas intervenciones consistirían en reprimir la pérdida o el daño de nuestra constitución genética para mantener nuestro ADN intacto durante más tiempo. De esta manera, podrían eludirse enfermedades relacionadas con el envejecimiento, como el cáncer o los trastornos neurodegenerativos.

Dos rutas genéticas
Según explica uno de los autores de la investigación, el director del Departamento de bioquímica y biofísica del Centro Médico de la Universidad de Rochester, Robert Bambara, en un comunicado emitido por dicha universidad, la presente investigación se encontraría “en sus primeros estadios” pero presenta ya “un gran potencial”, como factor de cambio de la experiencia humana.

En el Journal of Biological Chemistry, Bambara y sus colaboradores explican que un proceso conocido como acetilación es el que regula el mantenimiento del ADN. Los investigadores han descubierto que este proceso es el que determina el grado de fidelidad, tanto de la replicación como de la reparación genéticas.

Ya se sabía que, a medida que el ser humano ha ido evolucionando, se han generado dos “rutas” para la replicación y reparación de la materia genética: una de esas rutas, la vía “estándar”, elimina algunos daños y una cantidad moderada de errores del ADN, pero la otra, la vía “de élite”, elimina la inmensa mayoría de daños y errores genéticos durante la replicación del ADN.

Pero esta ruta de élite sólo la siguen pequeñas porciones de ADN encargadas de la creación de todas las proteínas que nos componen (de las células sanguíneas, cardiacas, del hígado, etc.) porque requiere de mucha energía y, por tanto, “cuesta” más al organismo. El resto del ADN, que no genera proteínas, toma la ruta “estándar”, que requiere de menos recursos.

Aunque, como hemos dicho, todo esto ya se conocía, hasta ahora los científicos no habían podido comprender qué es lo que determina o controla cuál de las rutas seguirá una porción de ADN concreta.

Una vida más larga, sin enfermedades
Bambara y sus colaboradores han descubierto que, como un policía que dirige el tráfico en un cruce, la acetilación es el proceso que determina qué porciones genéticas han de tomar qué ruta, y que favorece la protección del ADN que genera proteínas, al hacerlo seguir la “ruta de élite”.

Otra de las autoras del estudio, Lata Balakrishnan, señala que si se descubre la manera de mejorar la protección del ADN, básicamente fomentando lo que nuestro cuerpo ya hace para eliminar errores (en el caso del ADN generador de proteínas), eso podría ayudarnos a vivir más tiempo.

Según Balakrishnan: “Una medicación que causara una pequeña alteración en el mecanismo regulatorio de la acetilación podría cambiar la media de incidencia del cáncer o de las enfermedades neurológicas, y aumentar la esperanza de vida humana actual”.

Bambara añade que este medicamento “no sería la llave hacia la inmortalidad”, pero sí podría ser clave para lograr “una vida más larga, libre de enfermedades”.

Copias más exactas

La replicación genética es un proceso complejo, propenso a errores, que se produce cuando las células se dividen y nuestro ADN se duplica.

Las copias duplicadas de ADN están inicialmente formadas por piezas aisladas, que posteriormente se unen para dar lugar a una hebra de ADN, nueva y completa. La primera mitad del segmento de ADN, por separado, es la que contiene normalmente la mayoría de los errores, mientras que es menos normal que los errores aparezcan en la segunda mitad del segmento.

En el caso del ADN que sigue la ruta estándar, el primer 20% de cada segmento de ADN por separado es eliminado. Ese espacio vacío es rellenado entonces con el segundo segmento, que es una sección más segura. La unión de ambos segmentos forma finalmente la hebra completa de ADN.

En comparación, en el caso del ADN que sigue la ruta de élite, se elimina el 30 ó el 40% del primer segmento, lo que significa que se eliminan más errores y daños antes de que éste y el otro segmento se unan. El resultado final es una copia de ADN mucho más exacta.

Hasta ahora, la mayoría de los estudios sobre el envejecimiento se han dirigido a conocer los agentes específicos que dañan el ADN, las llamadas especies reactivas del oxígeno (ERO), y a intentar comprender cómo reducir dichos agentes.

Medicamento en 25 años
Esta nueva investigación, en cambio, se ha centrado en una pequeñísima parte del proceso del envejecimiento, que podría tener una gran importancia.

Bambara y su equipo están investigando ahora más a fondo el recién identificado proceso regulatorio de la acetilación para determinar cómo sería posible intervenir para aumentar la protección que de la información genética hace el cuerpo, de manera natural.

En concreto, los científicos están analizando sistemas celulares humanos y del hongo de la levadura, para establecer cómo las proteínas de las células trabajan en conjunción para activar la acetilación.

Bambara afirma que “hoy día, el trascurso entre un descubrimiento inicial y el desarrollo de un medicamento relacionado es rápido”. El científico cree que podría tener algún tipo de medicamento que ayude a vivir más tiempo y de manera más saludable en unos 25 años.

Esperma cultivado en una placa

Unos investigadores logran crear espermatozoides capaces de producir descendencia con éxito en ratones—un desarrollo que podría algún día ayudar a los hombres infértiles.

En un paso significativo hacia la lucha contra la infertilidad masculina, un grupo de investigadores de la Universidad de la Ciudad de Yokohama ha cultivado espermatozoides de ratón en una placa y los han utilizado para producir crías que, mismamente, eran fértiles en la edad adulta.

Los investigadores comenzaron con pequeños fragmentos de tejido con células madre de esperma, llamadas espermatogonias, recogidas de los testículos de ratones bebé. Después cultivaron las células para conseguir esperma funcional, utilizando diversos productos químicos para simular el ambiente natural de los testículos. Los resultados del estudio, publicado en la edición de esta semana de Nature, pueden llegar a beneficiar a los hombres y a los niños infértiles sometidos a quimioterapia.

"Cuando las personas con cáncer se someten a tratamiento, casi siempre acaban estériles", señala Martin Dym, profesor de bioquímica en la Universidad de Georgetown. Dym no estuvo involucrado en el estudio. "En los hombres, se puede congelar una muestra de semen antes del tratamiento, pero en los niños [antes de la pubertad], no se puede. Sin embargo, sí poseen células de los testículos, y si se pudieran desarrollar mediante cultivo, podrían ser utilizadas en la fertilización in vitro en el futuro".

Dym añade que la técnica también podría ser usada para redirigir las células en los testículos de hombres infértiles y producir espermatozoides funcionales. "Estos hombres no poseen espermatozoides normales, pero sí tienen células madre espermatogoniales que lo son", señala Dym.

Takehiko Ogawa, profesor de urología, junto a sus colegas en Japón, tomó biopsias de tejido de testículos de ratones bebé que contenían células espermatogoniales pero no espermatozoides maduros (los ratones eran demasiado jóvenes para producir esperma.) Para simular el ambiente natural de los testículos, Ogawa suspendió los fragmentos sobre un soporte semisólido, bañándolos parcialmente en líquido.

El líquido contenía un cóctel de sustancias químicas llamadas KSR (knockout serum replacement), una formulación que, en contra de lo que se pudiera pensar en un principio, se utiliza en cultivos de células madre embrionarias para mantenerlas en su estado indiferenciado. En esta ocasión, Ogawa encontró que el KSR tenía el efecto contrario, animando a las espermatogonias a diferenciarse en esperma maduro.

"Todavía no hemos identificado los factores clave en el KSR que realmente ayudaron a nuestro sistema", señala Ogawa. "Mi próximo reto es identificar esos factores y hacer un medio de cultivo incluso mejor, con el que mejorar la calidad del esperma, y ​​hacerlo aplicable a otros animales".

Aunque el conteo de esperma in vitro fue relativamente bajo, los espermatozoides producidos eran funcionales. El grupo inseminó ratones adultos con el esperma cultivado, y encontró que eran capaces de producir crías que, a su vez, fueron capaces de aparearse de forma natural. "La evaluación final de la funcionalidad de los espermatozoides era crear descendencia y ver la salubridad de los hijos", afirma Ogawa. "Sigo manteniendo la descendencia, tienen alrededor de 14 meses de edad y parecen muy normales, en comparación con otros ratones".

En los últimos años, varios grupos de investigación han utilizado diversas técnicas para cultivar esperma a partir de células madre embrionarias, añadiendo factores de crecimiento para estimular que las células madre se diferencien. Si bien algunos esfuerzos fueron capaces de producir esperma con éxito, los investigadores han sido incapaces de replicar estos resultados, y no se ha demostrado que produzcan crías fértiles. Ogawa señala que el nuevo sistema es bastante sencillo, y espera que otros investigadores intenten replicarlo.

La gama completa de consecuencias para la salud de los animales producidos a partir de esperma in vitro aún está por verse. Steve Krawetz, profesor de obstetricia y ginecología en la Universidad del Estado de Wayne, señala que a medida que las células se diferencian en espermatozoides, se producen importantes cambios en su ADN que hacen que las células sean vulnerables a los factores ambientales. Dependiendo de lo que esté en el entorno, los factores podrían afectar al ADN de una célula, creando defectos que podrían ser pasados ​​a las generaciones futuras.

"No conocemos las consecuencias o efectos transgeneracionales a largo plazo", señala Krawetz. "Sin embargo, como sistema modelo, esto es fantástico. Nos da la oportunidad de empezar a hacer un análisis de los componentes de un entorno in vitro y, específicamente, modificar y analizar las células de una manera mucho más fácil. Es un gran paso adelante".

Fuente: tecnologyreview

Crean baterías que se cargan rápidamente, gracias a una nanoestructura 3D

Científicos estadounidenses han desarrollado una nanoestructura tridimensional para baterías, que permite que éstas se carguen muy rápidamente, en tan solo unos minutos. El sistema sirve para cualquier tipo de baterías y se puede aplicar en fabricaciones a escala industrial. Esta minúscula solución servirá para reducir drásticamente el tiempo de recarga de las baterías de los vehículos eléctricos, y también para la fabricación de teléfonos u ordenadores portátiles que se carguen casi instantáneamente.

Científicos de la Universidad de Illinois, en Estados Unidos, han desarrollado una nanoestructura tridimensional (el nanómetro es la unidad de longitud que equivale a una milmillonésima parte de un metro ) para baterías, que permite que éstas se carguen muy rápidamente, en sólo cuestión de minutos.

Además de este aumento en la velocidad de carga, las baterías ganan con esta nanoestructura una capacidad mayor de almacenamiento de energía, explican los investigadores.

Ambas características son esenciales para el funcionamiento óptimo de diversos aparatos, como los vehículos eléctricos, algunos dispositivos médicos o militares, y para la tecnología láser.


Aunar batería y condensador

En un comunicado de la Universidad de Illinois, el principal desarrollador de la tecnología, el profesor de ciencias de los materiales e ingeniería, Paul Braun, explica que este sistema permitirá crear baterías con la misma potencia que los condensadores, pero con una gran capacidad de almacenamiento energético.

Los condensadores contienen electrodos que forman campos eléctricos cuando se hace pasar una corriente eléctrica a través de ellos. Aunque este campo eléctrico puede almacenar energía para ser liberada posteriormente, la capacidad de almacenamiento energético de los condensadores es escasa.

Sin embargo, dada las ventajas que presentan los condensadores frente a las baterías (además de ser capaces de recibir y suministrar energía rápidamente, son más baratos que las baterías, no contienen elementos tóxicos o inflamables y presentan una vida útil mucho más duradera) los científicos llevan tiempo intentando desarrollar condensadores con una mayor capacidad de almacenamiento energético, algo que podría conseguirse gracias a la nanotecnología.

Según Braun: “La mayoría de los condensadores almacenan muy poca energía. La pueden liberar rápidamente, pero no guardar mucha. Por su parte, la mayoría de las baterías almacenan una cantidad de energía razonablemente abundante, pero no pueden proporcionarla ni recibirla rápidamente”. Gracias a la nanoestructura tridimensional creada, un sistema que incluya ambas capacidades ya es posible.

Una fina película tridimensional

El rendimiento de las baterías recargables típicas (de ión de litio o de níquel ) se degrada significativamente cuando éstas son cargadas o descargadas con rapidez.

Por otro lado, si se convierte el material activo de los electrodos de la batería en una fina película, se consigue que la batería cargue y descargue rápidamente, pero se reduce su capacidad hasta casi anularla, porque el material activo carece del volumen necesario para almacenar energía.

Lo que Braun y sus colaboradores han hecho es convertir esa fina película de material activo en una estructura tridimensional. De esta forma, han conseguido una gran capacidad de almacenamiento energético dentro de ella, así como un caudal energético importante.

Los científicos han demostrado que, con este sistema, los electrodos de la batería se pueden cargar y descargar en tan sólo unos segundos (entre 10 y 100 veces más rápido de lo normal), y aún así funcionar normalmente, en aparatos ya existentes.

El proceso seguido para crear la estructura 3D se utiliza también a gran escala en la industria, por lo que esta técnica podría llevarse a cualquier nivel de fabricación. Dicho proceso consistió, en primer lugar, en recubrir una superficie con esferas minúsculas, que fueron empaquetadas todas juntas, muy apretadas unas con otras, para formar un entramado.

Después, los investigadores rellenaron los espacios entre las esferas y alrededor de éstas con metal. Las esferas, entonces, se disolvieron o derritieron, dando lugar a un entramado metálico y poroso en 3D, similar al de una esponja.

Posteriormente, gracias a un proceso denominado electropulimento, los científicos trataron uniformemente la superficie del entramado para aumentar sus poros y generar un armazón abierto. Por último, este armazón fue cubierto con una fina película de material activo.

Posibles aplicaciones

El resultado obtenido fue una estructura bicontinua, con pequeñas interconexiones que permiten que los iones de litio se muevan rápidamente (el material activo es una película fina, lo que hace que la difusión cinética sea rápida), pero también un entramado metálico con buena conductividad eléctrica.

Braun y su equipo han demostrado que dicha nanoestructura sirve tanto con baterías de ión de litio como con baterías de níquel, y afirman que puede usarse con cualquier material de batería que pueda depositarse en el entramado, es decir, que el sistema no está vinculado con un tipo específico de batería, sino que es un nuevo paradigma tridimensional destinado a mejorar cualquier tipo de batería existente.

El sistema podría propiciar la creación de teléfonos u ordenadores portátiles que se carguen en sólo unos minutos. También serviría para dispositivos láser de alta potencia o desfibriladores (aparatos que aplican descargas eléctricas para restablecer el ritmo cardiaco normal), de manera que éstos no necesiten tiempo de recarga antes o entre cada descarga o pulso, en el caso del láser.

Braun se muestra especialmente optimista en las aplicaciones del sistema en vehículos eléctricos. La duración y el tiempo de recarga de las baterías son importantes limitaciones para este tipo de vehículos que no resultan prácticos para viajes largos, debido a que su batería sólo aguanta unos 160 kilómetros y, además, requiere una hora de recarga.

“Si se puede recargar la batería rápidamente, se pueden tener vehículos eléctricos que tarden en cargarse lo mismo que se tarda en poner gasolina”, afirma el científico. Los investigadores han detallado los aspectos de su invento en un artículo publicado por Nature Nanotechnology.

Fuente: Tendencia21

domingo, 20 de marzo de 2011

Utilizan la tecnología LED para tratar el cáncer cervical

Las compañías Sagentia y Photocure, especializadas en la tecnología de fototerapia dinámica, han desarrollado un dispositivo que cura el cáncer cervical en sus estadios iniciales, utilizando sólo una fuente de luz LED y un medicamento en forma de pomada. El dispositivo, bautizado como Cervira, se coloca en la zona afectada durante unas 24 horas, periodo en que la paciente puede seguir con su vida cotidiana. Una vez aplicado el tratamiento, el tejido cancerígeno es eliminado gracias a una reacción propiciada por la luz.

El cáncer cervical es un tipo de cáncer que se desarrolla en el útero. Se estima que es el segundo tipo de cáncer más común en mujeres, y en países en vías de desarrollo es el más frecuente, con un diagnóstico de más de 400.000 nuevos casos cada año.

Ahora, investigadores de la compañía británica Sagentia y de la empresa noruega Photocure han desarrollado un método de tratamiento del cáncer cervical en sus estadios iniciales.

Se trata de un novedoso sistema que utiliza una fuente de luz LED (de diodos semiconductores que emiten luz) para aplicar, en la zona afectada, una pomada de medicamento y la cantidad de luz precisa para que dicho medicamento resulte efectivo.

Eliminar el tejido enfermo

Bautizado como Cervira, este sistema se ha basado en un campo emergente conocido como terapia fotodinámica o PDT, por sus siglas en inglés.

La PDT en una tecnología que se utiliza para erradicar tumores en estadios iniciales, e incluso para reducir el tamaño de tumores en estadios finales, y que implica tres componentes clave: un fotosensibilizador, luz (con una longitud de onda adecuada para el fotosensiblizador) y el oxígeno de los tejidos.

La luz hace que el fotosensibilizador, a su vez, provoque que el oxígeno de los tejidos dañe y acabe con los tejidos expuestos al haz (por ejemplo, con las células cancerígenas).

En el caso de Cervira, la fuente de luz LED se utiliza para atacar de manera específica las células malignas que propician la aparición de cánceres agresivos, preservando al mismo tiempo el tejido sano de la paciente.

Según explica Euan Morrison, director de óptica avanzada y tecnologías lumínicas de Sagentia, haciendo incidir luz LED sobre los tumores se activa una reacción que, con el tiempo, acaba eliminando el tejido enfermo.

En un artículo aparecido en la revista The Engineer, Morrison añade que los investigadores han trabajado muy de cerca con los fabricantes de diodos emisores de luz (LEDs) para asegurar la obtención de fuentes muy específicas de luz en términos de intensidad y longitud de onda.

Cómo funciona

Actualmente, los tratamientos del cáncer cervical en estadios iniciales suelen ser de dos tipos. Por un lado, se puede practicar una supervisión continuada, dado que algunas lesiones en este estadio remiten naturalmente por sí solas.

Por otra parte, también pueden aplicarse la cirugía preventiva o la cauterización por láser. Estas soluciones presentan algunos problemas: los controles continuados suelen causar una ansiedad permanente en las pacientes, mientras que la cirugía puede producir infecciones postquirúrgicas e incluso reducir la fertilidad.

Los científicos esperan superar ambos escollos gracias al sistema Cervira, que funciona de la siguiente forma: En primer lugar, un ginecólogo o un colposcopista colocan el dispositivo en el cuello del útero.

Una sección hueca situada al final del dispositivo mantiene la pomada de medicamento contra esta parte del cuerpo, en la fase inicial de absorción del tratamiento.

Unas horas después de la aplicación del medicamento, la fuente de luz LED integrada en esa misma sección hueca se activa de manera automática, haciendo incidir sobre la zona tratada la dosis necesaria de iluminación, en una longitud de onda correcta.

Segunda fase de pruebas

El dispositivo puede dejarse colocado en el cuello del útero más de 24 horas. Durante este tiempo, las pacientes pueden abandonar el hospital y continuar con sus actividades cotidianas. Finalmente, ellas mismas pueden quitarse el dispositivo Cervira.

Morrison afirma que se ha hecho un enorme esfuerzo en las fases iniciales del proyecto de desarrollo del dispositivo, para conseguir que éste tuviera la forma apropiada y no incomodase a las pacientes.

Los científicos esperan que, a pesar de la generalización de la vacuna contra el cáncer cervical como medida de prevención, Cervira sirva para ayudar a salvar vidas. De momento, el sistema se encuentra en la Fase II de pruebas clínicas en múltiples centros de Estados Unidos y Europa.

Fuente: Tendencias21

miércoles, 16 de marzo de 2011

Un nuevo enfoque para el tratamiento de la artritis reumatoide

Una nueva proteína diseñada para inhibir las moléculas que causan la inflamación no sólo reduce los síntomas de la artritis reumatoide en ratones, sino que también podría tener el potencial de revertir el curso de la enfermedad. Los investigadores esperan que los hallazgos apunten hacia una nueva terapia para esta enfermedad incapacitadora y de difícil tratamiento, que ocurre cuando el sistema inmune ataca las articulaciones del propio cuerpo. Incluso los medicamentos más eficaces para frenar la inflamación articular solamente son compatibles en aproximadamente la mitad de los pacientes que los prueban.

Los medicamentos actuales para la artritis reumatoide inhiben el factor de necrosis tumoral (TNF, por sus siglas en inglés), una molécula inflamatoria que se sabe que juega un papel importante en la regulación del sistema inmune y que se ve implicada en numerosas enfermedades, desde el cáncer a la esclerosis múltiple. Sin embargo, estos medicamentos anti-TNF también pueden aumentar el riesgo de cáncer, agravar otras enfermedades autoinmunes, y costarle a un paciente hasta 20.000 dólares al año.
La proteína sintética, descrita en línea la semana pasada en la revista Science, parece apuntar al TNF de una forma mucho más específica y debería poderse producir por un coste mucho menor.
Un grupo de más de 20 científicos, dirigidos por el investigador en reumatología Chuanju Liu del Centro Médico Langone de la Universidad de Nueva York, descubrió que una proteína llamada progranulina se une a los receptores de TNF y que al administrar la proteína a ratones con artritis reumatoide sus síntomas se reducían o incluso desaparecían por completo. Seguidamente, el grupo determinó qué fragmentos de la progranulina eran los responsables de la unión al TNF y combinaron esos fragmentos para diseñar una proteína que funciona aún mejor como supresor de la enfermedad. Los ratones con artritis leve parecían no haberse curado de la enfermedad después de varias semanas de inyecciones regulares de la progranulina modificada, que los investigadores denominaron Atsttrin.

"Para la artritis leve y temprana, nuestra molécula puede prevenir por completo la inflamación--de alguna manera revierte la progresión de la enfermedad", señala Liu. En los ratones con una forma más aguda de la enfermedad, la Atsttrin redujo la gravedad de los síntomas a la mitad. Además, destaca Liu, como la proteína se puede cultivar en bacterias, en lugar de células de mamíferos, podría ser mucho menos costosa que los inhibidores de TNF disponibles en la actualidad.

"Los resultados son realmente espectaculares", comenta Paul Anderson, experto en reumatología de la Escuela Médica de Harvard, de Brigham y del Hospital de Mujeres de Boston, quien no participó en el estudio."Parece que [han encontrado] una nueva vía para el tratamiento de la artritis inflamatoria." Aunque los resultados deben ser abordados con cautela, puesto que la investigación con animales no se traduce necesariamente a los seres humanos, el nuevo tratamiento funciona mejor en animales que los mejores medicamentos disponibles actualmente para los pacientes, destaca Anderson. "Proporciona una base muy fuerte para pasar al siguiente paso".

Liu ha cofundado una empresa para hacer precisamente eso, y actualmente ocupa la posición de asesor científico en la nueva startup, llamada Atreaon, que ha obtenido la licencia para explotar la tecnología de la NYU.

Fuente: tecnology Review

Descubren un medicamento que detiene la progresión del Parkinson

La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo crónico que provoca una discapacidad física progresiva. Hasta ahora, los tratamientos contra esta enfermedad habían servido para paliar sus síntomas, pero no para frenar su desarrollo. Recientemente, un equipo de científicos norteamericanos ha descubierto que una sustancia conocida como fenlibutirato es capaz de activar un gen que protege a las neuronas implicadas en el Parkinson, evitando que mueran. En pruebas realizadas con ratones enfermos de Parkinson se ha demostrado ya que el fenilbutirato funciona. En unos meses, saldrán los resultados de otras pruebas, llevadas a cabo desde 2009 con humanos

La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo crónico que provoca progresivamente la discapacidad física. Esta discapacidad se produce por la destrucción de un tipo de neuronas de la sustancia negra del mesencéfalo, que es una región del tronco cerebral que está relacionada con la visión, la audición, el movimiento ocular y el movimiento corporal. Se calcula que el Parkinson es el segundo trastorno neurodegenerativo más frecuente del mundo, sólo superado en nivel de incidencia por el Alzheimer.
Es una enfermedad que suele aparecer entre los 50 y los 60 años, y se cree que afecta, a nivel global, a ciento sesenta y cuatro personas por cada cien mil habitantes. Activación de un gen clave En la actualidad, los medicamentos que se usan para tratar el Parkinson permiten paliar sus síntomas, pero no frenar el desarrollo de la enfermedad. Ahora, sin embargo, un equipo de científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Colorado en Denver (Estados Unidos), ha descubierto un medicamento que podría detener la progresión del Parkinson. Según un comunicado de la UCDenver, los investigadores han demostrado ya que este medicamento funciona en ratones. Además, los científicos llevan realizando pruebas con humanos desde 2009. Los resultados de estos tests serán publicados en unos meses.
Uno de los autores de la investigación, Curt Freed, director de la división de farmacología y toxicología de la Escuela de Medicina de la UCDenver, explica que el medicamento descubierto puede prevenir la progresión del Parkinson mediante la activación de un gen esencial para la protección de las células cerebrales. Gracias a este gen, llamado DJ-1, se puede aumentar la producción de antioxidantes como el glutatión y reducir los efectos debilitadores del exceso de oxígeno en las células cerebrales. Además, la activación del DJ-1 ayuda a eliminar proteínas anómalas, que de otra manera se acumulan y matan a las neuronas.

Las neuronas dopaminérgicas del mesencéfalo, que se ven afectadas por el Parkinson, son particularmente susceptibles al exceso de oxígeno y los depósitos de proteínas anómalas, y de ahí la enorme importancia que para ellas tendría la activación de este gen. Un medicamento útil Zhou y Freed comenzaron a estudiar el gen DJ-1 en 2003, año en que otros investigadores europeos descubrieron que las mutaciones en el DJ-1 podían propiciar la enfermedad del Parkinson.
Los científicos de la UCDenver empezaron inmediatamente después de este descubrimiento a trabajar para averiguar porqué el gen DJ-1 era tan importante, y han publicado desde 2005 varios trabajos sobre el tema. Pero para convertir sus descubrimientos en un tratamiento práctico contra el Parkinson, necesitaban encontrar un medicamento que activase el gen DJ-1. “Sabíamos que algunos medicamentos pueden activar los genes. Por ejemplo, esteroides como la testosterona actúan sobre los genes de las células musculares para propiciar la creación de masa muscular”, explica Freed. Después de probar numerosos medicamentos, Freed y su colaborador, Wenbo Zhou, pionero en la investigación del Parkinson, descubrieron que una sustancia conocida como fenilbutirato podía activar el DJ-1, y evitar así que las neuronas dopaminérgicas de la sustancia negra del mesencéfalo muriesen. El siguiente paso en su investigación fue poner el fenilbutirato en agua de beber, para dárselo a ratones genéticamente programados para desarrollar el Parkinson a medida que envejecían.
Resultados de las pruebas Los ratones viejos que habían recibido el medicamento siguieron moviéndose con normalidad, no presentaron un declive de sus funciones cognitivas, y sus cerebros no acumularon la proteína que causa el Parkinson, afirman los investigadores. Por el contrario, ratones viejos del mismo grupo, pero que no habían tomado el fenilbutirato, mostraron un declive progresivo en sus habilidades de movimiento a medida que sus cerebros eran dañados por las proteínas anómalas. Queda aún por saber el efecto que tendrá el fenlibutirato en humanos con Parkinson. Freed espera que en, en un futuro, “los pacientes con Parkinson puedan tomar una pastilla y activar el gen DJ-1 para detener la discapacidad progresiva asociada a esta enfermedad”.
El científico añade que: “ahora mismo, cuando te diagnostican el Parkinson, debes esperar un declive progresivo de tu movilidad. Aunque medicamentos como la levodopa o L-DOPA sean muy importantes para la generación de dopamina en el cerebro y hagan el movimiento posible, tienen un escaso impacto en el deterioro de las células cerebrales del paciente” (la levodopa es el fármaco más eficaz disponible en el tratamiento de la Enfermedad de Parkinson). Los científicos han detallado los aspectos de su investigación en un artículo publicado por la revista especializada The Journal of Biological Chemistry.

Fuente: TENDENCIAS21

Investigadores de la Politécnica de Valencia crean unos snacks de manzana para aliviar los síntomas de la bacteria helicobacter pylori

Gracias a una tecnología que permite incorporar ingredientes alimentarios en la estructura de alimentos porosos como frutas y hortalizas, un equipo de investigadores de la Politécnica de Valencia y del Instituto Universitario de Ingeniería de Alimentos para el desarrollo han logrado crear un snack que alivia los síntomas de la bacteria helicobacter pylori.

Un equipo de expertos de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y del Medio Natural (ETSIAMN) y del Instituto Universitario de Ingeniería de Alimentos para el Desarrollo han creado un snack de manzana con probióticos que reduce significativamente los ´sintomas y disminuye el riesto de desarrollar úlcera en los niños infectados por la bacteria helicobacter pylori. Según informa Europa Press, este mal afecta al 20 por ciento de los niños en edad escolar en los países desarrollados y hasta el 80 por ciento en los países subdesarrollados. La bacteria puede derivar en grastritis, úlcera estomacal e incluso cánder de estómago, pero en ocasiones tarda mucho en identificarse o incluso a veces no se llega a diagnosticar.

La principal investigadora del proyecto, Noelia Betoret, profesora de la ETSIAMN afirma que "el tratamiento con antibióticos es el único efectivo contra la infección por esta bacteria y, por tanto, capaz de eliminar los síntomas. Sin embargo, cada vez la bacteria es más resistente a los antibióticos y la dificultad de tratarla es cada vez mayor. Con los snacks que hemos desarrollado, podemos aliviar los síntomas provocados".

La tecnología con la que han sido desarrollados los snacks permite incorporar ingredientes alimentarios en la estructura de alimentos porosos como frutas y hortalizas. De esta forma, microorganismos con efecto probiótico se han incorporado a la manzana logrando crear un producto natural de fruta con efecto potencial contra la infección ocasionada por la bacteria.



Fuente: Instituto de la Ingenieria de España

lunes, 14 de marzo de 2011

La estimulación eléctrica podría devolver la voz a los mudos

Un investigador del Virginia Tech College of Engineering de Estados Unidos está desarrollando un sistema de estimulación eléctrica que podría permitir a los mudos volver a hablar.


Según publica el Virginia Tech en un comunicado, el científico Alexander Leonessa pretende así ayudar a aquellas personas que han perdido la voz por padecer una parálisis o por haber sufrido un ictus, entre otros trastornos.


Mejorar la calidad de vida El sistema consistirá en un pequeño dispositivo para la aplicación de estimulación eléctrica sobre las cuerdas vocales paralizadas. Esta estimulación ayudará a personas mudas a hablar, pero también incluso a tragar y a respirar correctamente.


Según Leonessa, el dispositivo podría mejorar la calidad de vida de pacientes con parálisis vocal o discapacidades neuromusculares, a personas con ciertos trastornos, como lesión cerebral por trauma, esclerosis múltiple, parálisis cerebral o Parkinson.

El concepto de estimulación eléctrica sobre los músculos tiene ya varias décadas, y se aplica regularmente sobre las extremidades, para prevenir la atrofia muscular. Cuando, por cualquier razón, el cerebro deja de enviar los impulsos eléctricos que hacen posible que se muevan las extremidades, los músculos y nervios de éstas tienden a atrofiarse como consecuencia del desuso.


Por esta razón, los médicos utilizan estimuladores eléctricos artificiales que se colocan sobre la piel. Los pequeños shocks eléctricos que éstos proporcionan hacen que los músculos se contraigan. Esta actividad sencilla puede salvar las piernas o los brazos. Leonessa afirma que aplicar el mismo método a las cuerdas vocales permitirá inervar de nuevo sus músculos, mejorando así las capacidades de hablar, respirar y tragar de los pacientes.


Cinco años de pruebas Los humanos somos capaces de hablar gracias a que los repliegues membranosos o cuerdas vocales, parte del aparato fonador directamente responsable de la producción de voz, se abren y se cierran de manera muy similar a como lo hacen los párpados. De esta forma, generan o liberan aire a presión que hace vibrar a las cuerdas vocales. Así se produce el sonido.


En muchas casos, una de las cuerdas vocales puede verse afectada por parálisis, explica Leonessa. Esto provoca que no pueda cerrarse y, en consecuencia, que no se genere el aire a presión necesario para que se cree el sonido. En los próximos cinco años, Leonessa y sus colaboradores trabajarán con médicos del Center for Voice and Swallowing Disorders, de Centro Médico Baptista de Carolina del Norte para probar cómo la estimulación eléctrica, en forma de pequeños shocks eléctricos aplicados a las cuerdas vocales, sirve para devolver a pacientes mudos la capacidad de hablar, gracias a contracciones forzadas.


En su trabajo los científicos se enfrentan a varios desafíos. Por un lado, los músculos de las cuerdas vocales son irregulares y presentan características que varían con el tiempo, dependiendo de cada paciente. Por otro lado, un músculo estimulado cambia cuando se fatiga, y los modelos de cada músculo individual son distintos. Existe, además, una dificultad incluso mayor que todas éstas: el hecho de que hay una dilación significativa entre la estimulación y la contracción del músculo, que se añade a los retrasos en el procesamiento y la transmisión del propio sistema de estimulación eléctrica.


Características del dispositivo A pesar de estos desafíos, Leonessa pretende desarrollar un dispositivo portátil y no invasivo, adaptado para cada paciente. Su tamaño no será mayor que el de un iPod, y el aparato podrá llevarse acoplado al cinturón. Además, éste contará con pequeños cables que irán hasta un “parche” que se colocará sobre la garganta del paciente, con el fin de hacer llegar a sus cuerdas vocales la estimulación eléctrica necesaria para hablar. Leonessa explica que la respiración y la capacidad de tragar han sido muy atendidas en los casos de parálisis de cuerdas vocales.


Sin embargo, la vocalización está todavía considerada un problema sin solución, debido a la complejidad de la laringe y a las dificultades para estimular los músculos relevantes para el habla, sin cirugía invasiva (estos músculos se encuentran a un nivel profundo del cuello). El investigador cree que el dispositivo de estimulación eléctrica podría ser una solución real para la mudez. Salir de la incomunicación Éste no es el primer intento de devolver a las personas mudas o incapacitadas para hablar la posiblidad de comunicarse, usando la tecnología. Tal y como publicó en 2008 la revista Nature, otra fórmula que se está probando en esta dirección es la de los implantes cerebrales.


Con uno de estos implantes, científicos de la Universidad de Boston en Massachussets (Estados Unidos) consiguieron que una persona que padecía el llamado síndrome de enclaustramiento (que impide que el paciente mueva ninguno de sus músculos a pesar de estar completamente consciente), usara un sintetizador de voz para formar vocales, con solo pensarlo. Por otro lado, el pasado mes de julio, un equipo de científicos del Instituto Weizmann de Rehoboth, en Israel, informó del desarrollo de un dispositivo que, controlado por la respiración, permite a personas que han sufrido infartos cerebrales u otros traumatismos severos y que están inmovilizadas, expresar por escrito, a través de una pantalla de ordenador, sus pensamientos.


Por último, en septiembre de 2010, se hizo público el avance realizado por un equipo de investigadores de la Universidad de Cambridge, que consiste en un sistema que permite la comunicación con personas en estado vegetativo persistente. El dispositivo fabricado está constituido por monitores de electroencefalografía que, conectados a electrodos colocados sobre la cabeza de los pacientes, registran la actividad cerebral de éstos, decodificándola. Con esta tecnología, los científicos consiguieron que los pacientes les dijeran “sí” o “no” a preguntas realizadas, sólo con la modulación de sus pensamientos.



Fuente: tendencias21

Las células reprogramadas están llenas de mutaciones genéticas

Las células adultas que han sido reprogramadas en células madre llevan una cierta cantidad de mutaciones genéticas, algunas de las cuales aparecen en genes que han sido vinculados al cáncer. Aunque los científicos no saben aún cómo podría afectar esto al uso de las células en medicina, afirman que los hallazgos muestran que las células necesitan ser estudiadas más extensivamente.

"A medida que consideremos usar estas células para terapias, tendremos que considerar qué tipo de pruebas de análisis y selección queremos hacer", asegura Lawrence Goldstein, profesor de biología molecular en la Universidad de California en San Diego. Una de las principales preocupaciones acerca de las terapias basadas en células madre ha sido si conllevan el riesgo de cáncer; tanto las células madre como las células cancerosas se caracterizan por su capacidad para dividirse continuamente.

En dos estudios publicados hoy en Nature, un grupo de investigadores analizaron el genoma de células madre pluripotentes inducidas (iPS), células adultas que han sido genéticamente o químicamente devueltas al estado de células madre. Estas células han atraído un intenso interés por parte de los científicos y el público como alternativa potencial a las células madre embrionarias. Al igual que sus primas derivadas de embriones, las células iPS pueden convertirse en cualquier tipo de tejido, haciéndolas buenas candidatas para las terapias de reemplazo celular. También son genéticamente compatibles con el paciente, lo que significa que no conllevan el riesgo de rechazo inmunológico asociado a los trasplantes de células ya existentes.

En un estudio, Goldstein, Kun Zhang y varios colaboradores de la Universidad de California en San Diego, secuenciaron la porción codificante de genes del genoma en 22 líneas de células iPS que habían sido reprogramadas utilizando varios métodos diferentes. "En cada línea celular que observamos, encontramos mutaciones genéticas únicas [letras genéticas] en la región de codificación de la proteína, con un promedio de seis mutaciones en cada línea celular", afirma Zhang.

Las distintas líneas de células poseían mutaciones en genes diferentes, aunque un número desproporcionado de mutaciones apareció en genes implicados en el crecimiento celular o en genes que han sido vinculados al cáncer.
Algunas de las mutaciones probablemente surgen de la presión evolutiva de crecer en una placa. Si una mutación al azar producida durante la división celular ayuda a las células hijas a crecer más rápido que otras, esa mutación se arraiga en la población. Sin embargo, el equipo de Zhang encontró que la tasa de mutación en las células iPS es 10 veces la tasa típica de las células cultivadas.

No está claro por qué las células iPS tienen una tasa de mutación tan alta. Los investigadores encontraron que aproximadamente la mitad de las mutaciones ocurrieron antes de la reprogramación y se podían encontrar en algunas células en la población inicial de la que se derivaron las células iPS. Las otras podrían haber ocurrido durante el proceso de reprogramación o al tiempo que las células iPS de nueva creación eran cultivadas. El equipo está ahora planeando pruebas similares con células madre embrionarias.
En el segundo estudio en la revista Nature, unos investigadores de Canadá y Finlandia utilizaron micromatrices—chips salpicados con fragmentos de ADN diana—para analizar otro tipo de mutación genética en las células iPS: pequeñas deleciones o duplicaciones de ADN conocidas como variaciones estructurales. Descubrieron que las células iPS tenían más de estas variaciones que cualquier célula de la piel o que las células madre embrionarias al comienzo del proceso de reprogramación, aunque las células que llevaban anomalías morían rápidamente mientras que la población seguía creciendo.

Los investigadores afirman que se necesita más investigación para entender lo que significan los resultados para el uso futuro de estas células en las terapias. "La gran pregunta es cuál de estos cambios es realmente importante", señala Jeanne Loring, directora del Centro de Medicina Regenerativa en el Scripps Research Institute. "Tenemos que entender cuáles son relevantes y cuáles son sólo ruido". Loring ha publicado resultados similares a los del segundo estudio este año.

"Para algunos tipos de cambios genéticos—las mutaciones en genes vinculados al cáncer, por ejemplo—claramente no se desearíamos utilizar las células en los pacientes", afirma Martin Pera, director del Centro Broad de Medicina Regenerativa en la Universidad del Sur de California, y que escribió un comentario que acompaña a la publicación en la revista Nature. "Sin embargo, para la amplia gama de cambios, no entendemos muy bien el significado funcional". Así es el caso de muchos estudios de genómica, "la capacidad de recoger información genética en profundidad ha superado nuestra capacidad de interpretarla", afirma. "Ese es el verdadero reto del futuro".
Parte del problema es que los científicos saben poco sobre los mecanismos subyacentes de la reprogramación. "Todavía no podemos determinar qué aspecto concreto del proceso de reprogramación o de un cultivo celular es responsable de generar estos cambios", explica Pera. "Si queremos solucionar este problema, tenemos que entender qué aspecto del proceso es fundamental".

martes, 8 de marzo de 2011

Pantalla táctil 3D con una longitud superior a los 10 metros

Para un grupo de jóvenes promesas en ingeniería de la Universidad de Groningen en los Países Bajos, tener un cine 3D en casa no era suficiente. Por ello, decidieron llevar a la realidad un diseño basado en una pantalla táctil 3D curva con un ancho superior a los 10 metros y una altura cercana a los 2,8 metros, capaz de reconocer más de 100 puntos de contactos simultáneamente.

Para crear la pantalla táctil de gran tamaño, el equipo de ingenieros convirtió los 3 milímetros del panel de la pantalla acrílica oscura en una pantalla táctil de iluminación completa mediante seis proyectores de alta definición, 16 emisores de infrarrojos de bajo costo y 1.000 leds. Finalmente las funciones táctiles de la pantalla se lograron mediante la implementación de seis cámaras OptiTrack.


Tres ordenadores están conectados a las cámaras (dos cámaras por equipo) y la entrada de datos al sistema de visualización se ejecuta en un cuarto ordenador. Incluso con los tres primeros equipos, posee la suficiente capacidad de procesamiento como para detectar 100 puntos de contacto simultáneamente sin ningún retraso. Evidentemente el sistema puede configurarse para aumentar estos puntos de reconocimiento, pero el programa comienza a disminuir su rendimiento, un problema que puede solucionarse con un hardware más potente. Pero mejor veámoslo en plena acción en el siguiente vídeo:

Fuente: Fieras de la ingenieria